Sin categoría — 22 julio 2015
Flujos Financieros Ilícitos y el Contrabando

PRO-Desarrollo-Paraguay-Flujos-Financieros-Ilicitos-y-el-ContrabandoLos flujos financieros ilícitos (FFI) constituyen movimientos transfronterizos de capital conducidos tanto (i) en infracción directa de la ley, como (ii) con el propósito de sacar ventaja de ciertas lagunas regulatorias que facilitan la infracción de la norma. En otras palabras, los FFI pueden ser originados de actividades propiamente ilegales, o de actividades técnicamente legales pero ilegítimas (y socialmente reprochables), respectivamente (este informe aún no abarcará el análisis de la diferencia entre lo ilícito y lo ilegítimo, pero estén atentos a nuestras próximas notas.) Al margen de fomentar el crimen, los FFI frenan el desarrollo y progreso social, económico y político en los países en vías de desarrollo.

El flujo transfronterizo ilegal de dinero, además de constituir un hecho antijurídico en sí, abre también las puertas para la perpetración de otros crímenes adicionales, que van desde la evasión de impuestos y otros, al contrabando – dos pilares fundamentales de la economía informal. Aquí nos enfocaremos en el rol que desempeña y los efectos que conlleva el contrabando en los FII, pero próximamente haremos algunos comentarios sobre los impuestos.

¿Como se relacionan los FFI al contrabando? Básicamente, las ganancias (que luego se utilizan para seguir financiando el mercado negro) – las mismas herramientas que mantienen a estas actividades criminales a flote – son enviadas al extranjero a cuentas offshore con el objetivo de eludir y escapar el control de los bancos locales. Traficantes de drogas, armas, y demás magnates del trafico ilegal de productos ilícitos no guardan su dinero sucio “debajo del colchón” o en cuentas bancarias locales – las cuales requieren y exigen una serie de requisitos y la divulgación de información que va desde cuestiones de identidad hasta orígenes de fondos. En vez, los mismos remiten su dinero a paraísos fiscales ubicados en el extranjero, protegidos bajo el amparo del anonimato y la no-divulgación. Estos paraísos fiscales descansan bajo la protección de países desarrollados, miembros principales de organizaciones cuyo objetivos se basan en la transparencia y exigen de los países en desarrollo normas éticas y rendición de cuentas. ¡Vaya paradoja!

Fredrick Eriksson, Asesor del Proyecto Anti-Corrupción de la Agencia del Desarrollo de Noruega (NORAD),indica que los paraísos fiscales se caracterizan típicamente por mantener cuentas con fondos blindados, la falta de un registro público, procesos de auditoria y control, preservación de antecedentes y ejecución regulatoria, y por tener políticas favorables para extranjeros. Todas estas características representan la antítesis de los mecanismos de control puestos en vigencia y cuyo cumplimiento es vigilado por los bancos de plaza y las autoridades regulatorias. Asimismo, la Organización del Desarrollo y Cooperación Comercial(OECD) identifica a paraísos fiscales con un número de factores comunes: a saber, ausencia de impuestos a la renta, intercambio de información, transparencia y actividad sustancial.

La facilidad con la que uno puede aparentemente abrir una cuenta offshore y obtener un domicilio solamente facilitan la inmunidad de los criminales y el crecimiento de sus fortunas negras. ¿Pero a qué precio?

En paralelo al componente criminal de los FFI, el efecto de los mismos en el avance del desarrollo de estos países es considerable. Bjørn Lomborg, profesor adjunto de la Escuela de Negocios de Copenhagen (Copenhagen Business School) y fundador y director del Copenhagen Consensus Center, informa que en su totalidad, los FFI representan diez veces la suma global de todos los recursos de asistencia internacional disponibles. Es decir, países en desarrollo podrían acceder a una extraordinaria disponibilidad de fondos que podrían estar destinandos a mejorar la salud, educación y seguridad social. Paradójicamente, estos mismos países contraen empréstitos con las agencias multilaterales de desarrollo para financiar esos mismos proyectos.

Global Financial Integrity (GFI) estima que en el periodo comprendido entre 2002 y 2011, US$ 946,7 mil millones fueron enviados al extranjero desde países en vías de desarrollo, como resultado de los FFI. También estima que el flujo financiero ilícito anual de Paraguay, durante el mismo periodo, excede los US$ 4 mil millones, superado regionalmente sólo por Brasil, y en el rango equivalente de Chile y Venezuela. Es decir, Paraguay remesó cuatro veces el monto de la deuda pública internacional contraída a través de la colocación de bonos en el mercado de valores internacional.

¿En qué se traduce esto, concretamente? Por ejemplo, si este dinero se aplicara a través de fondos de inversiones para obras publicas en el país, esto nos permitiría construir aproximadamente 1.000 km de rutas al año para fortalecer la escuálida red de infraestructura de nuestro país, incrementar 10.000% el presupuesto de ciencias y tecnología, proponernos la construcción de aproximadamente 20.000 escuelas al año, o casi duplicar en el presupuesto de salud.

La SEPRELAD ha publicado datos vinculando el contrabando a organizaciones terroristas y al financiamiento de sus actividades. Sin embargo, estas fuentes de financiación no corresponden solamente al contrabando de productos ilegítimos (como ser, drogas), los cuales no son susceptibles de legalización; al contrario, el contrabando de cigarrillos, aceites, bebidas alcohólicas de diversos tipos, azúcar y combustibles son algunos ejemplos de una actividades ilegales que sí pueden formalizarse – y por ende aumentar la efectividad impositiva del Estado, aumentar las recaudaciones y destinar dichos fondos a los proyectos de desarrollo e inclusión que están en todas las propuestas de gobierno de todos los candidatos y todos los partidos.

Para agravar la situación, los FFI y sus efectos conexos dan nacimiento a una cadena sucia de trabajo sucio e informal. Todos los participantes en la producción, transporte y venta de los productos ilícitos – una actividad que se puede seguir realizando gracias, en parte, a los FFI – retienen una participación e interés en el dinero sucio que eventualmente sería enviado a los paraísos fiscales. Estos participantes no pagan impuestos individuales, no están amparados por la legislación de seguridad social, no tienen horario laboral legal o descansos obligatorios, no cuentan con bonificaciones familiares, no tiene cobertura médica, y no están inmunes a contrataciones ilícitas, incluyendo la contratación ilegal de menores de edad. A través de la falta de regulación en estas operaciones, los pioneros de las mismas “explotan a las masas laborales locales, muchas veces recurriendo a mano de obra infantil, eludiendo el cumplimiento de normas ambientales y de seguridad, y evadiendo impuestos”.

Fuente:www.pro.org.py

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