Noticias Destacadas — 16 enero 2013
Política fiscal: las cuestiones de Fondo

El año fiscal 2012 ha cerrado con un panorama “menos peor” de lo esperado, como se diría en la jerga popular. Aspecto poco alentador, considerando que se venía avanzando positivamente en términos de equilibrio fiscal.

Este escenario menos pesimista cierra finalmente con un déficit del -1,8% del PIB, inferior a la última estimación que fue del -2,2%. El déficit en las cuentas públicas seguiría en el 2013, a pesar de que se espera un repunte de la economía, ya que su fuente principal es el abultado e irresponsable Presupuesto General de la Nación 2013 aprobado por el Congreso Nacional.

La principal fuente de financiamiento de los déficits para ambos años fue y será el endeudamiento público. En el 2012 se han recurrido a préstamos internacionales, bonos del Tesoro colocados en el país a través de la Bolsa de Valores e, incluso, un préstamo de corto plazo del Banco Central del Paraguay (BCP). Para el 2013 se prevé la emisión de los bonos soberanos en el mercado internacional, por primera vez
en la historia, que tienen como objetivo fundamental financiar inversiones.

Con la visión optimista de que en el mediano plazo se podrá revertir la situación fiscal, analistas del Ministerio de Hacienda y del BCP aconsejan prudencia en los gastos públicos, sobre todo en los gastos corrientes, para evitar también un rebote inflacionario.

De esta forma, la coyuntura presenta un escenario no muy deseado pero manejable. Sin embargo, resulta preocupante saber que si la cuestión fiscal no avanza difícilmente se resolverá el problema sistémico de la distribución del ingreso, aspecto crucial para combatir la pobreza y lograr un mejor nivel de vida de la población.
Frente a esta situación coyuntural caben algunas reflexiones sobre las cuestiones de fondo alrededor de la política fiscal y presupuestaria. En primer lugar, se mantiene la preocupante estructura del gasto, donde los gastos rígidos representan cerca del 86% de los gastos corrientes y del 67% de los gastos totales. Estos gastos restan maniobrabilidad a la política presupuestaria para una mejor asignación de recursos, ya sea para programas sociales o inversiones en infraestructura.

Un tema interesante en cuanto a las inversiones en el 2013 son los fondos a ser obtenidos por la emisión de los Bonos Soberanos y con la promulgación de la ley del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (FONACIDE). La cuestión de crucial aquí es saber cómo mejorar el desempeño de las instituciones que ejecutarán e utilizarán esos recursos y cómo mejorar la capacidad de control para evitar la mala utilización de los mismos, aspectos sumamente preocupantes que el gobierno actual no ha planteado aún.

También existen cuestiones importantes no resueltas desde el punto de vista de los ingresos. En primer lugar, se mantiene la baja presión tributaria de apenas del 12% del PIB, una de las más bajas de la región, apenas superior a las de Colombia y Venezuela, países que complementan sus ingresos con los recursos obtenidos del petróleo. Con esta presión será sumamente complicado mejorar ostensiblemente la calidad del gasto en el país, considerando además la fuerte dependencia de los impuestos indirectos.

Tanto en el 2011 como en el 2012 un solo impuesto, el IVA, representó el 50% de los ingresos tributarios, mientras que el impuesto a la renta agropecuaria se mantiene en niveles ínfimos, siendo dicha actividad el principal motor del crecimiento económico del país. Es necesario plantearse y trabajar con mayor fuerza, por lo tanto, sobre cómo mejorar la estructura tributaria, retomando con dinamismo la reforma fiscal iniciada en el 2004. Con un compromiso firme; tanto de la clase política, que sabe legislar para aumentar los gastos, pero se desentiende de la capacidad recaudadora del Estado; como del sector privado, que debe asumir su responsabilidad con la sociedad y dar su aporte, emulando a los empresarios de otros países de la región que hace años han entendido que pagar sus impuestos a la larga les trae beneficios a ellos mismos y a toda la sociedad.

Si bien los problemas planteados no son nuevos, es preocupante la poca atención que reciben del actual gobierno de transición, así como de los candidatos a presidente, quienes hasta ahora han dado discursos de baja calidad centrados en vender una imagen de candidato “ideal” a través del marketing político importado, en lugar de proponer y debatir políticas públicas relevantes.

Por Julio Ramírez.

Fuente:  Revista Número 4 Economía y Sociedad. Análisis de Coyuntura Mensual, Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP)

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